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Historia de la Academia del Cristo de los Milagros

Primer edificio ACMEn la década de los 80’s Monseñor Rafael Grovas, entonces Obispo de Caguas, orientó a los laicos en las escuelas católicas sobre el hecho de que la Iglesia Católica debe reconocer a las escuelas como instrumentos de evangelización.  Exhortó a los laicos presentes y comprometidos con su fe, a fortalecer las escuelas católicas existentes, en ese momento existían solamente dos escuelas católicas en Caguas mientras proliferaban las escuelas pertenecientes a las iglesias protestantes y escuelas laicas.

Fue esta la chispa que inspiró a un grupo de educadores católicos, bajo el liderato de la señora Leonides Parrilla de Carrión para fundar la Academia Cristo de los Milagros.   Así nació la primera escuela Laica-Católica de Puerto Rico. La primera Junta estuvo compuesta por:  Sra. Leonides Parrilla de Carrión, Sr. Roberto Carrión, Sra. Myrna L. Carrión, Sr. Antonio L. Carrión, Srta. Epifania Parrilla, Sra. Gloria Parrilla, Sr. Hipólito Sánchez, Sr. José A. Parrilla, Sr. César A. Parrilla, Sra. Ivelisse Mimoso, Sr. Leonardo Matos, Sr. Norma Rodríguez y Sr. Héctor L. Quiñones.

Aunque se consideraron varios nombres para la Academia, hay una anécdota muy bonita de por qué el grupo escogió unánimemente el nombre de Academia Cristo de los Milagros.  El Día del Maestro de 1982 la Sra. Carrión recibió de regalo de una madre una tarjeta con la Novena del Cristo de los Milagros.  En la misma decía: “No le puedo enviar un regalo pero le envío esta novena para que el Cristo de los Milagros la ayude a seguir ayudando a otros niños como lo hizo  con mis hijos”

La Academia inició sus funciones el día 24 de agosto de 1982 en la Calle Muñoz Rivera #85, el edificio que hoy alberga la Superintendencia de escuelas católicas de la Diócesis de Caguas.

Ese primer año tuvimos 59 estudiantes de los cuales 10 pertenecían al Kindergarten, 14 formaban el grupo de décimo grado de los cuales 4 eran niñas y 10 varones.  Para poder tener un equipo de voleibol y jugar en canchas prestadas, le entregamos un uniforme a cada uno de los varones y nos atrevimos a competir.  ¡Y hasta llegamos a ganar algunos jueguitos!  ¡Siempre contamos con el apoyo de los padres!  Ese edificio nos albergó por sólo un año.

En el 1983, la Academia se reubicó en la Carretera #1, Salida para Cayey.  Ahí bajo los árboles, en salones de madera y zinc, y al aire libre celebramos todas nuestras actividades:

  • Misas debajo de los árboles
  • Fabulosas Ferias
  • Torneos y campeonatos, en nuestra cancha de arena, la original allí éramos expertos.
  • La primera capilla – nuestro oratorio lugar de oración para toda la comunidad educativa
  • Enfrentamos la tormenta y rehabilitamos la escuela con la ayuda de estudiantes, padres y maestros.
  • Allí obtuvimos la primera acreditación por el Departamento de Educación.

Mientras, bajo los árboles, la Academia crecía hasta tener 1,182 estudiantes que se reunían con sus maestros en la mañana para hacer la oración del día y presentar peticiones individuales y colectivas, especialmente para que Dios nos ayudara a conseguir el lugar y el dinero para construir la escuela soñada, la escuela que los niños dibujaban y describían.

Todas las tardes salíamos a buscar el lugar indicado para reubicar la Academia, hasta que encontramos este lugar y se lo pedimos al Señor.  Después de muchas gestiones, conseguimos el préstamo de Construcción en el Banco Central gracias a la orientación de Don Hiram Camacho.

La alegría nos inundó y la misma tarde celebramos en familia frente a máquinas que nos habíamos adelantado a traer.  Celebramos la ceremonia de la colocación de la primera piedra y bendición del Terreno y en aproximadamente un año se edificó la Academia.  Se terminó la construcción, celebramos una gran inauguración donde Mons. Enrique Hernández hizo el corte de cinta  junto a la Sra. Carrión y su esposo Don Roberto (que en paz descanse).  En el año 1991 nos mudamos.  Hubo fiesta todo el día y para todos los presentes.

La Academia ha seguido creciendo y se ha mantenido como una escuela dinámica y actualizada tanto en currículo como en estrategias, utilizando el Enfoque de Educación Personalizada en la que cada niño es debidamente atendido en sus necesidades e intereses.   Hoy día, continuamente damos gracias a Dios porque nuestros estudiantes participan de variadas actividades extracurriculares como:

    • Programas artísticos
    • Los ujieres que participan de diversas actividades en Caguas y otros pueblos
    • Nuestros varsities deportivos y nuestros torneos de voleibol, baloncesto y balompié
    • Las celebraciones de los aniversarios de la escuela
    • El día de juegos en el que disfruta toda la comunidad educativa
    • Homenaje a los estudiantes distinguidos
    • La Cena de Atletas, entre otras actividades

Somos colaboradores de las familias para ayudarlos en la misión educadora que a ellos le corresponde, según lo establecido en el Concilio Vaticano II que expresa:

 “Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole y por lo tanto hay que reconocerlos como a los primeros y principales educadores de sus hijos.  Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia, que cuando falta, difícilmente puede suplirse.  Es pues, deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación integra, personal y social de los hijos.  La familia es , por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales que todas las sociedades necesitan.”